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Vivir en Pareja

Diario de Los Andes  |  Febrero de 1998

 

En los últimos años se ha incrementado en número de personas que conviven en pareja, sin que el matrimonio se haya celebrado. Pero ¿cuáles son las desventajas que se plantean desde el punto de vista legal para los integrantes de la pareja y en especial para la mujer en estos casos? Este fue el tema que planteamos a la abogada mediadora Adriana Delicio de Atencio, adscripta a la Facultad de Derecho de la Universidad de Mendoza.

“La crisis actual de valores y el gran relativismo que reinan en la sociedad q hace que la gente se confunda. Son muchos los que señalan livianamente que ´estar casados es lo mismo que vivir en pareja, sin celebrar el matrimonio´. Esto es grave y acarrea consecuencias que lamentablemente alcanzan también a quienes no eligieron esa situación, como por ejemplo los hijos de estas uniones”, afirmo la profesional.

Es su opinión, antes de la sanción en nuestro país de la ley de divorcio vincular, muchas de esas uniones tenían el justificativo de la existencia de un matrimonio anterior, que no podía ser disuelto por imposibilidad legal. Por ese motivo al dictarse esa ley, muchas de esas uniones se perfeccionaron mediante el matrimonio.

“Pero en la actualidad no existe esa justificación y muchos sufren importantes desventajas, a pesar de los grandes esfuerzos que realizan a nivel doctrinario algunos sectores que pretenden equiparar los efectos jurídicos del concubinato con los de matrimonio. Grave error, porque para eso existe el matrimonio, que tiene esencia moral y jurídica”, apunto la profesional.

Y al respecto ejemplifico que, al producirse la ruptura con la pareja que conviven son muchos los que toman conocimiento abrupto de lo riesgoso de esa situación. Son uniones basadas exclusivamente en la confianza, pero se registran casos de aprovechamiento de unos de los concubinos en perjuicio del otro. A veces uno de los integrantes de la pareja queda en la calle porque el otro, dueño del inmueble donde se hacienda el hogar, simplemente cambia la cerradura de la puerta de calle. “Y judicialmente revestir esa situación no es sencillo”, puso en relieve.

“Lo que siempre aconsejamos cuando se nos consulta sobre el tema es que si van a elegir esa manera de constituir una pareja, deben tomar las precauciones mínimas, como hacer un acuerdo respecto a los vienen materiales que adquirirán en el transcurso de esas uniones y cumplirlo. Señalar, por ejemplo, que los bienes se colocaran a nombre de ambos y en el porcentaje que aporten cada uno de ellos o el que establezcan”, advirtió la abogada.

Diferencias con el Matrimonio

La profesional explicó que a muchas parejas que viven unidas de hecho, cuando se les pregunta porque no se casan contestan que ellos no los necesitan porque su unión vale más que un papel. “Pero el matrimonio -aclaro- no es solo un papel firmado, sino que constituye todo un ordenamiento jurídico preparado para proteger a ese grupo familiar, con normas jurídicas que no pueden ser modificadas ni siquiera por las partes”.

Y a la hora de citar las diferencias fundamentales entre matrimonio y concubinato mencionó las siguientes:

  •  En nuestro país el matrimonio solo puede ser celebrado por un varón y una mujer. El concubinato se compone en parejas de hombre y mujer, pero también existen uniones concubinarias de homosexuales.
  •  Los hijos nacidos de la esposa en el matrimonio llevan el apellido del marido, salvo prueba en contrario (infertilidad, impotencia, ausencia del hogar conyugal). Los hijos nacidos en el concubinato, para que lleven el apellido del padre deben ser reconocidos por él.
  •  Los esposos tienen entre sí derecho hereditario sobre los bienes que son propios a cada uno de ello. Los concubinos no tienen, salvo que hayan hecho testamento en tal sentido. Y aun así, si existen herederos forzosos (hijos de uno o de ellos, por ejemplo) serán desplazados en la sesión en el porcentaje que por ley corresponde a éstos.
  •  Los cónyuges tienen entre sí el derecho alimentario. Los concubinos no, jurídicamente hablando.
  •  Los integrantes de un matrimonio tienen el deber de fidelidad, respecto al otro cónyuge y en caso de violación de éste, es causal de divorcio. Los concubinos no se deben entre sí el deber de fidelidad y si no se cumple, no acarrea consecuencias jurídicas.
  •  En el matrimonio, la mujer tiene que habitar en el mismo domicilio el esposo, quien además tiene derecho en determinarlo. La concubina no tiene esta obligación.
  •  Los bienes adquiridos durante el matrimonio y que no provengan en herencia, donación, legado o por sustitución de ellos, son calificados bienes gananciales. En caso de liquidación de la sociedad conyugal corresponde el 50% a cada cónyuge.
  • En el concubinato los bienes son del integrante de la pareja que los adquiere y/o los tiene registrados a su nombre. Sin embargo si prueban judicialmente el aporte a la adquisición de los mismos, se les reconocerá su porcentaje. Pero todo esto estará sujeto a prueba.

“Nadie tiene garantizada una relación de pareja, aun cuando este casado. Pero al disolverse un matrimonio existen más protección legal que al hacerlo un concubinato, en el que todo este sujeto a pruebas y estas no siempre están de parte de quien las necesita”, señaló entre otros conceptos la abogada Delicio de Atencio.

Apuntó por último que es recomendable, por diversos aspectos además de los netamente jurídicos, la celebración del matrimonio. “Pero si a pesar de todo hay personas que deciden vivir en concubinato, es importante que ambos miembros de la pareja hablen ampliamente sobre todas las cuestiones que los comprenderá en la convivencia y decidan que van a hacer en cada caso, dejando la posibilidad de casarse en cualquier momento”, consignó.

 

Vivir en Pareja

Diario de Los Andes  |  Febrero de 1998

 

En los últimos años se ha incrementado en número de personas que conviven en pareja, sin que el matrimonio se haya celebrado. Pero ¿cuáles son las desventajas que se plantean desde el punto de vista legal para los integrantes de la pareja y en especial para la mujer en estos casos? Este fue el tema que planteamos a la abogada mediadora Adriana Delicio de Atencio, adscripta a la Facultad de Derecho de la Universidad de Mendoza.

“La crisis actual de valores y el gran relativismo que reinan en la sociedad q hace que la gente se confunda. Son muchos los que señalan livianamente que ´estar casados es lo mismo que vivir en pareja, sin celebrar el matrimonio´. Esto es grave y acarrea consecuencias que lamentablemente alcanzan también a quienes no eligieron esa situación, como por ejemplo los hijos de estas uniones”, afirmo la profesional.

Es su opinión, antes de la sanción en nuestro país de la ley de divorcio vincular, muchas de esas uniones tenían el justificativo de la existencia de un matrimonio anterior, que no podía ser disuelto por imposibilidad legal. Por ese motivo al dictarse esa ley, muchas de esas uniones se perfeccionaron mediante el matrimonio.

“Pero en la actualidad no existe esa justificación y muchos sufren importantes desventajas, a pesar de los grandes esfuerzos que realizan a nivel doctrinario algunos sectores que pretenden equiparar los efectos jurídicos del concubinato con los de matrimonio. Grave error, porque para eso existe el matrimonio, que tiene esencia moral y jurídica”, apunto la profesional.

Y al respecto ejemplifico que, al producirse la ruptura con la pareja que conviven son muchos los que toman conocimiento abrupto de lo riesgoso de esa situación. Son uniones basadas exclusivamente en la confianza, pero se registran casos de aprovechamiento de unos de los concubinos en perjuicio del otro. A veces uno de los integrantes de la pareja queda en la calle porque el otro, dueño del inmueble donde se hacienda el hogar, simplemente cambia la cerradura de la puerta de calle. “Y judicialmente revestir esa situación no es sencillo”, puso en relieve.

“Lo que siempre aconsejamos cuando se nos consulta sobre el tema es que si van a elegir esa manera de constituir una pareja, deben tomar las precauciones mínimas, como hacer un acuerdo respecto a los vienen materiales que adquirirán en el transcurso de esas uniones y cumplirlo. Señalar, por ejemplo, que los bienes se colocaran a nombre de ambos y en el porcentaje que aporten cada uno de ellos o el que establezcan”, advirtió la abogada.

Diferencias con el Matrimonio

La profesional explicó que a muchas parejas que viven unidas de hecho, cuando se les pregunta porque no se casan contestan que ellos no los necesitan porque su unión vale más que un papel. “Pero el matrimonio -aclaro- no es solo un papel firmado, sino que constituye todo un ordenamiento jurídico preparado para proteger a ese grupo familiar, con normas jurídicas que no pueden ser modificadas ni siquiera por las partes”.

Y a la hora de citar las diferencias fundamentales entre matrimonio y concubinato mencionó las siguientes:

  •  En nuestro país el matrimonio solo puede ser celebrado por un varón y una mujer. El concubinato se compone en parejas de hombre y mujer, pero también existen uniones concubinarias de homosexuales.
  •  Los hijos nacidos de la esposa en el matrimonio llevan el apellido del marido, salvo prueba en contrario (infertilidad, impotencia, ausencia del hogar conyugal). Los hijos nacidos en el concubinato, para que lleven el apellido del padre deben ser reconocidos por él.
  •  Los esposos tienen entre sí derecho hereditario sobre los bienes que son propios a cada uno de ello. Los concubinos no tienen, salvo que hayan hecho testamento en tal sentido. Y aun así, si existen herederos forzosos (hijos de uno o de ellos, por ejemplo) serán desplazados en la sesión en el porcentaje que por ley corresponde a éstos.
  •  Los cónyuges tienen entre sí el derecho alimentario. Los concubinos no, jurídicamente hablando.
  •  Los integrantes de un matrimonio tienen el deber de fidelidad, respecto al otro cónyuge y en caso de violación de éste, es causal de divorcio. Los concubinos no se deben entre sí el deber de fidelidad y si no se cumple, no acarrea consecuencias jurídicas.
  •  En el matrimonio, la mujer tiene que habitar en el mismo domicilio el esposo, quien además tiene derecho en determinarlo. La concubina no tiene esta obligación.
  •  Los bienes adquiridos durante el matrimonio y que no provengan en herencia, donación, legado o por sustitución de ellos, son calificados bienes gananciales. En caso de liquidación de la sociedad conyugal corresponde el 50% a cada cónyuge.
  • En el concubinato los bienes son del integrante de la pareja que los adquiere y/o los tiene registrados a su nombre. Sin embargo si prueban judicialmente el aporte a la adquisición de los mismos, se les reconocerá su porcentaje. Pero todo esto estará sujeto a prueba.

“Nadie tiene garantizada una relación de pareja, aun cuando este casado. Pero al disolverse un matrimonio existen más protección legal que al hacerlo un concubinato, en el que todo este sujeto a pruebas y estas no siempre están de parte de quien las necesita”, señaló entre otros conceptos la abogada Delicio de Atencio.

Apuntó por último que es recomendable, por diversos aspectos además de los netamente jurídicos, la celebración del matrimonio. “Pero si a pesar de todo hay personas que deciden vivir en concubinato, es importante que ambos miembros de la pareja hablen ampliamente sobre todas las cuestiones que los comprenderá en la convivencia y decidan que van a hacer en cada caso, dejando la posibilidad de casarse en cualquier momento”, consignó.