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El Poder Judicial Empieza a Creer en la Mediación

Diario Uno  |  Junio de 1999

 

Tres causas civiles han sido resueltas por este sistema. Récord del tiempo

La Justicia provincial está empezando a confiar en el sistema de resolución de conflictos por mediación. Ya ha mandado tres causas civiles al Ministerio de Justicia y Seguridad y los jueces están aceptando, muy de a poco, este “mecanismo complementario del Poder Judicial”, según los propios mediadores.

El tiempo de resolución de estos conflictos es irrisorio respecto de los lapsos habituales de la Justicia mendocina.

Adriana Delicio, María Marta Guinazú y el Director del Programa de Mediación de la carrera de Justicia, Rubén Moyano Lauzon, indicaron que la actitud de magistrados y abogados frente a esta “herramienta que humaniza la resolución la resolución de conflictos”, está cambiando.

De un rechazo de plano por desconfiar del sistema y creer que pone en peligro los ingresos de los hombres de leyes, a una aceptación en cuentagotas, los mediadores han tenido la posibilidad de demostrar que los largos tiempos judiciales pueden transformarse en horas.

El temor de que éste mecanismo - iniciado en los años '60 en Estados Unidos - sustituya de alguna manera a la Justicia hizo que costara mucho que un juez aceptara que las partes recurrieran a expertos en actuar posturas.

Según los mediadores, lo que hace éste método es oxigenar el colapsado sistema judicial argentino y mendocino, y tiene ventajas colaterales para nada despreciables. “Evita los daños o trastornos psicofísicos que provoca un proceso largo y destructivo como es un proceso judicial de años”, consideró Delicio.

A modo de ejemplo, las abogadas relataron un caso que ahorra mil discusiones: “Por un problema de cuota alimenticia, un conflicto contaba con siete expedientes en un juzgado civil y había iniciado el proceso. Las partes decidieron intentar resolver su problema por medio de la mediación y logramos que llegaran a un acuerdo en cuatro años y media”.

Otro caso tiene que ver con mediación educativa. Un chico que debería haber comenzado un cuarto año, fue puesto de nuevo en tercero por un error administrativo. La familia puso un abogado y levantó cargos por daños. El proceso iniciado prometía durar, al menos, dos años. Y el daño psicológico al chico ya había comenzado. La mediación logro que las partes acordaran y el conflicto se solucionó.

Estos ejemplos son parte de algunos casos que la Justicia ha derivado al centro de mediación del Ministerio de Justicia y Seguridad. Lo que buscan los responsables es que cada vez más personas en disputa opten por la vía de la mediación.

“No buscamos sacarle el trabajo a nadie, solo queremos que éste mecanismo sea un complementario al proceso judicial”, afirma Guiñazú.

Respecto a la supuesta merma de trabajo de los abogados por éste sistema, las mediadoras lo desmienten. “Yo soy abogada y ejerzo, y desde que soy mediadora no he perdido plata, al contrario”, cuenta Delicio.

Además, el cuerpo de mediadores requiere que tengan un patrocinante letrado, es decir un abogado. Los honorarios también se acuerdan entre los que llegan a una solución y la cancelación de éstos es sensiblemente más rápida que los que fija el Poder Judicial, según explican las mujeres.

La clave para que el sistema se convierta en una alternativa constante y que haga que los pasillos de juzgados, fiscalías y secretarías comiencen a hacerse transitables por la ausencia de expedientes, pasa por la aceptación de los magistrados.

El rechazo de estos no deja crecer la resolución de conflictos por mediación y hace que la gente no conozca la posibilidad. “Es fundamental que las partes sepan que su paso por un mediador es solo determinado por la decisión de ellas. Nadie puede obligar a los involucrados a someterse en una mediación”, explican.

Pero “hay que destacar que uno cumple con mayor satisfacción reglas puestas por uno mismo que impuestas por terceros; éste es el fuerte de la mediación y su espíritu”, indicaron los expertos.

 

Diario Uno  |  Junio de 1999

El Poder Judicial Empieza a Creer en la Mediación

Tres causas civiles han sido resueltas por este sistema. Récord del tiempo

La Justicia provincial está empezando a confiar en el sistema de resolución de conflictos por mediación. Ya ha mandado tres causas civiles al Ministerio de Justicia y Seguridad y los jueces están aceptando, muy de a poco, este “mecanismo complementario del Poder Judicial”, según los propios mediadores.

El tiempo de resolución de estos conflictos es irrisorio respecto de los lapsos habituales de la Justicia mendocina.

Adriana Delicio, María Marta Guinazú y el Director del Programa de Mediación de la carrera de Justicia, Rubén Moyano Lauzon, indicaron que la actitud de magistrados y abogados frente a esta “herramienta que humaniza la resolución la resolución de conflictos”, está cambiando.

De un rechazo de plano por desconfiar del sistema y creer que pone en peligro los ingresos de los hombres de leyes, a una aceptación en cuentagotas, los mediadores han tenido la posibilidad de demostrar que los largos tiempos judiciales pueden transformarse en horas.

El temor de que éste mecanismo - iniciado en los años '60 en Estados Unidos - sustituya de alguna manera a la Justicia hizo que costara mucho que un juez aceptara que las partes recurrieran a expertos en actuar posturas.

Según los mediadores, lo que hace éste método es oxigenar el colapsado sistema judicial argentino y mendocino, y tiene ventajas colaterales para nada despreciables. “Evita los daños o trastornos psicofísicos que provoca un proceso largo y destructivo como es un proceso judicial de años”, consideró Delicio.

A modo de ejemplo, las abogadas relataron un caso que ahorra mil discusiones: “Por un problema de cuota alimenticia, un conflicto contaba con siete expedientes en un juzgado civil y había iniciado el proceso. Las partes decidieron intentar resolver su problema por medio de la mediación y logramos que llegaran a un acuerdo en cuatro años y media”.

Otro caso tiene que ver con mediación educativa. Un chico que debería haber comenzado un cuarto año, fue puesto de nuevo en tercero por un error administrativo. La familia puso un abogado y levantó cargos por daños. El proceso iniciado prometía durar, al menos, dos años. Y el daño psicológico al chico ya había comenzado. La mediación logro que las partes acordaran y el conflicto se solucionó.

Estos ejemplos son parte de algunos casos que la Justicia ha derivado al centro de mediación del Ministerio de Justicia y Seguridad. Lo que buscan los responsables es que cada vez más personas en disputa opten por la vía de la mediación.

“No buscamos sacarle el trabajo a nadie, solo queremos que éste mecanismo sea un complementario al proceso judicial”, afirma Guiñazú.

Respecto a la supuesta merma de trabajo de los abogados por éste sistema, las mediadoras lo desmienten. “Yo soy abogada y ejerzo, y desde que soy mediadora no he perdido plata, al contrario”, cuenta Delicio.

Además, el cuerpo de mediadores requiere que tengan un patrocinante letrado, es decir un abogado. Los honorarios también se acuerdan entre los que llegan a una solución y la cancelación de éstos es sensiblemente más rápida que los que fija el Poder Judicial, según explican las mujeres.

La clave para que el sistema se convierta en una alternativa constante y que haga que los pasillos de juzgados, fiscalías y secretarías comiencen a hacerse transitables por la ausencia de expedientes, pasa por la aceptación de los magistrados.

El rechazo de estos no deja crecer la resolución de conflictos por mediación y hace que la gente no conozca la posibilidad. “Es fundamental que las partes sepan que su paso por un mediador es solo determinado por la decisión de ellas. Nadie puede obligar a los involucrados a someterse en una mediación”, explican.

Pero “hay que destacar que uno cumple con mayor satisfacción reglas puestas por uno mismo que impuestas por terceros; éste es el fuerte de la mediación y su espíritu”, indicaron los expertos.